Ayer no pude escribir nada para mi blog, comencé la semana contrariado sin proponérmelo. Llegué temprano a mi casa y me derrumbé. Hice una pausa y medité un poco el mensaje que había leído en el escritorio de un compañero en la mañana.
El mensaje decía lo siguiente: “¿por qué te angustia? Por qué te afliges? Deja descansar en mí tus preocupaciones; no sabes que tengo la potestad de solucionar tus problemas. No te aflijas y descansa en mí. Ven a mi cuando te sientas abatido”.
"No te empeñes en querer que yo cumpla tus deseos en tu tiempo; descansa en mí. Parecía que el mensaje que acababa de leer estaba dirigido directamente para mí".
El mensaje decía lo siguiente: “¿por qué te angustia? Por qué te afliges? Deja descansar en mí tus preocupaciones; no sabes que tengo la potestad de solucionar tus problemas. No te aflijas y descansa en mí. Ven a mi cuando te sientas abatido”.
"No te empeñes en querer que yo cumpla tus deseos en tu tiempo; descansa en mí. Parecía que el mensaje que acababa de leer estaba dirigido directamente para mí".
Logré sentirme mejor al leer estas lineas firmadas por el hijo del altisimo. Aveces trato exageradamente de ser tolerante; pero hay personas que irrumpen tu paz y juegan con tus emociones.









