Cursaba la asignatura de Luminotecnia en la universidad. En el país se celebraría por primera vez el Festival de Música Latina y todo el pueblo esperaba con ansias el repertorio de artistas que haría derroche de talento, música, algarabía y júbilo frente a miles de dominicanos. Uno de mis profesores de la universidad era parte del staff y encargado de la supervisión del montaje de las luces. Nos extendió a todos sus alumnos una invitación para poder observar de cerca el montaje y pasar un poco desapercibido en este evento.
Llenos de exaltación fuimos con carpeta y cámaras en mano; el profesor nos había dicho que en el montaje se encontrarían algunos artistas ensayando, que fuéramos cautelosos, y que si podíamos hacernos fotos con algunos, lo hiciéramos.
Una de mis compañeras, alcanzó a ver a pocos metros a la “Sin Costilla” como decidí llamarle a esta artista. Con ropa deportiva, una gorra en su cabeza y tenis. Le acompañaba su madre en ese entonces. Mi compañera pensó que era su día de suerte y no vaciló dos veces en acercarse a la flacucha, la saludó y le expresó que era su artista favorita y que deseaba tomarse una foto con ella. Algunos de los compañeros se unieron a la suplica estudiantil como si fueran estudiantes de “high school”.
La sin costilla, con cara de poco agrado, le dijo: - “No estoy en condiciones de hacerme fotos, lo siento, mientras pasaba la mano por su cabeza y acariciaba su pelo cola de caballo.
Ahí estaba yo: frente a la sin costilla, mirándola con un poco de decepción y compasión a la vez. Me acerqué a mis compañeros y le expresé lo siguiente: - “Por favor, se están comportando como niños. Dejen el fantasma, creo que no hay que suplicarle a ella para hacerse una foto, los artistas se deben a sus fans…y si no es por ellos, no serian nadie…y además, no se ustedes, pero a mi no me interesa en lo más mínimo hacerme una foto con alguien “Sin Costilla”.”
“La sin costilla” no contestó una sola palabra, bajó un poco el semblante y siguió acariciando su cola de caballo. A pocos días, los principales medios comentaban el comportamiento indiferente de “la sin costilla” y lo poco que caló en el gusto de los que presenciaron este espectáculo. Y alguna vez la han visto (a pesar de su fama) por los escenarios dominicanos???.... NO … cero que ver!!!

















